TEMAS QUE EDIFICAN TU ESPÍRITU.
 
TEMAS QUE EDIFICAN TU ESPÍRITU.
TU CORAZÓN Y TU ALMA.
Bendiciones en Cristo. Pr. Jorge Hevia.
TEMAS QUE EDIFICAN TU ESPÍRITU.
 
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HOLA
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J.H.



TEMA I.
LA REALIDAD DEL CUERPO.

I CORINTIOS 12:12-31.

" Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo..."



En una iglesia apostolica, es sumamente importante estar bajo autoridad. El apostol Pedro dice: "Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que que El os exalte cuando fuere tiempo" I Pedro 5:6.
La mano de Dios tiene cinco dedos : Apostoles,Evangelistas,Profetas,Pastores y Maestros.
Ahora ud. tiene dos pares de ojos,dos externos y dos internos. A los externos aveces hay que ayudarlos con un par de lentes. En cambio los interiores tienen que ser alumbrados.
" Para que sepáis cuál es la esperanza a que los ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,y cual la superiminente grandeza de su poder para nosotros los que creemos,según la operación del poder de su fuerza,la cual operó en Cristo,resucitandole de los muertos y sentandoles a su diestra en los lugares celestiales.
Efecios 1:18-20.

Dos dimenciones espírituales...

Hay dos planos espirituales que usted tiene que ver o entender. Hay gente que ve a la Iglesia, pero no es capaz de ver el Cuerpo. El primer plano del plan de Dios está representado por la Iglesia. La palabra Iglesia significa “ecclesia” o asamblea. Esta se conforma por la congregación de un determinado número de personas reunidas. Esta es la Iglesia o asamblea. Este es el primer plano que se manifiesta al momento de reunirnos. Pero hay un nivel de revelación que Dios desea que cada uno de Sus hijos pueda ser capaz de discernir. La mayoría de las personas que asisten a un culto ve a la Iglesia, pero no son capaces de discernir al Cuerpo de Cristo. Este es un plano mucho más profundo.

La Palabra dice que Cristo le ha dado poder, dominio y autoridad sobre todas las cosas a la Iglesia, la cual es Su Cuerpo. Somos el Cuerpo de Cristo. Usted y yo somos parte del mismo Cuerpo, aunque no le guste mi cara o la de su vecino de banca. ¿Qué es un cuerpo? Usted puede asistir a los servicios de su congregación porque tiene un cuerpo material. Imagínese lo que podría suceder si sólo fuera un espíritu. ¿Quién podría verlo? ¿Quién podría hablar con usted? Usted es espíritu, pero gracias al cuerpo puede desarrollar todas las actividades que hace como manejar, cantar, trabajar o cocinar, entre otras. Todo eso puede realizarlo gracias al cuerpo que Dios le ha dado. Es cierto que algunos tienen un cuerpo bastante grande. A otros les hubiera gustado ser un poquito más alto. ¡Que problema cuando el cuerpo es demasiado pequeño y no le alcanza para tomar lo que está sobre la parte alta de una alacena! Mientras más alto sea el cuerpo, podrá llegar más lejos. El problema llega a ser grave cuando el cuerpo se enferma o cuando pierde alguno de sus miembros. Tengo un amigo que perdió un dedo y se amargó hasta el alma. ¿Qué tiene que ver el alma con el dedo? Aparentemente nada, pero no se olvide que usted es un ser completo. Puede que el dedo que perdió no haya sido tan importante, pero su falta es bien notoria desde el punto de vista estético. ¡Para qué hablar desde el punto de vista anímico! ¿Se imagina una mano sin un dedo? ¡Que tristeza! La Escritura dice que somos el Cuerpo de Cristo. Es sumamente importante que pueda llegar a entender esta revelación. Porque de lo contrario, usted va a asistir a los servicios de su congregación y sólo verá gente, caras, un grupo de personas, pero no podrá discernir el Cuerpo de Cristo.


Sol, descanso y un buen trago largo...:

Analicemos el siguiente ejemplo, si usted invita a su esposa a un viaje de placer en un crucero por el Caribe, ninguno de los dos se preocupará por la dirección de las corrientes o las correcciones que se le deberán hacer al timón para mantener el rumbo correcto. Su única preocupación será la de asolearse por la mañana, tomarse un par de tragos largos, meterse en la piscina, pasear por el buque, almorzar y luego descansar hasta la tarde. Sus preocupaciones terminaron en el momento de cancelar el pasaje del Crucero. Desde allí en adelante, lo único que les queda por hacer es disfrutar el viaje. Paradójicamente, el comienzo de su placer es el principio de toda una serie de problemas para el capitán del barco. Claro está que toda la tripulación está entrenada para resolver todas las situaciones que se les puedan presentar durante el viaje. Pero de algo puede estar seguro, ellos trabajarán arduamente mientras usted sólo se limitará a descansar todo el día y disfrutar de su viaje.

Su visión de dicha situación puede llegar a ser muy romántica, pero cuando el capitán del barco suba al puente de mando, su visión no será para nada romántica. El sólo observa las corrientes, la velocidad del viento, las coordenadas de la posición del barco y otras tantas cosas más. ¿Entiende lo que quiero decirle? Así ocurre con muchas personas que asisten a la Iglesia. Pueden tener dos tipos de visiones de la misma situación: Una es romántica y la otra, la misma que tiene el Señor. ¿Cuál es la visión que usted tiene? ¿Qué es lo que ve cuando asiste a los servicios de su congregación?

Muchas personas comienzan a ver todo desde el plano natural. Les llama la atención un grupo de gente rara que dice cosas en un lenguaje que no pueden llegar a comprender. Otros son atraídos por la música y los cantos. Pero la realidad es que la Iglesia es mucho más que lindos cantos y música suave. La mayoría de las personas no comprenden que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo. Cuando Jesús vino a la tierra, lo hizo para manifestar al Padre. Cierto día, un discípulo de Jesús llamado Felipe le dijo a su Maestro: “Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? (Juan 14: 8-9)

¿Para qué vino Jesús?

Jesús vino para dar a conocer a Dios, porque a Él nadie le vio jamás. En el Evangelio de Juan dice que el “Unigénito del Padre, Él le ha dado a conocer. Él es la imagen visible del Dios invisible”. La gente pudo ser capaz de tocar a Dios en la persona de Jesús. Cuando la mujer tocó el manto, Jesús sintió que virtud había salido de Él. Esto fue así porque la mujer tocó a Dios. Pudimos ver a Dios en la persona de su Hijo. La persona de Cristo era el mismo Dios metido dentro de un cuerpo humano. Toda la gente que lo tocaba, se ponía en contacto con el Padre en persona. Por eso Jesús le dijo a Felipe: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras” (Juan 14: 9-11). Este es el gran misterio que no conocía el pueblo Judío. Ellos tenían una revelación de Jehová Elohim, no manejaban el concepto de la Trinidad. El gran misterio era que el Hijo vino a revelar al Padre y de esa forma, podríamos verlo y tocarlo. Cuando Cristo murió, resucitó en el Espíritu, no resucitó con un físico como el nuestro. Él era Espíritu con un cuerpo glorificado. El día de hoy, Su Iglesia representa Su Cuerpo en la tierra. Esto es algo que usted tiene que recibir por revelación directa del Espíritu Santo.

La Iglesia es la imagen visible de Cristo en la tierra...

La Iglesia expresa y manifiesta al Señor aquí en la tierra. “El que me ha visto a Mí ha visto al Padre”. Si usted ha recibido esta revelación, puede decirle lo mismo a la gente que lo rodea, “porque el Padre y usted son una misma cosa”. Yo soy un miembro del Cuerpo de Cristo. Si le pego una bofetada a algún miembro de mi congregación, podrá decirme: “¡Eh!, ¿Por qué me pega?” Yo podría responderle: “Es que no comprende. Yo no le estoy pegando a usted, le estoy pegando a su cuerpo”. Más allá de los trastornos legales que esa situación podría acarrearme, ¿no sería un tanto cómica? Lo mismo sucede con el Cuerpo de Cristo. Porque pegarle a cualquier parte de Su cuerpo, es lo mismo que pegarle a Él. Si usted se fractura un tobillo no saldrá diciendo: “Me lo fracturé, pero como es mi cuerpo no me importa”. ¡No! Si se fractura cualquier parte de su cuerpo no sólo gritará, hasta se deprimirá por lo que le está pasando. ¿Qué tiene que ver un tobillo con su estado anímico? Aparentemente nada, pero cuando usted se accidenta, todo su cuerpo siente y padece el dolor. Cuando el Apóstol Pablo iba camino a Damasco persiguiendo a la Iglesia, Jesús se le aparece en el camino diciéndole: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. A Saulo jamás se le habría ocurrido perseguir al Mesías. Lo que él no comprendía era que el Cuerpo (la Iglesia) y Cristo eran una misma cosa. Cuando Pablo tomó conciencia le preguntó: “¿Quién eres tú?” Y Jesús le respondió: “Yo soy Jesús a quien tú persigues”. Esto nos lleva a concluir que hay una unidad orgánica entre Cristo y la Iglesia (que somos usted y yo), por medio del Espíritu Santo.


No siempre dos son mejor que uno...:

El Apóstol Pablo escribe en 1 Corintios 12:12: “Porque así como el cuerpo es uno...”. ¿Cuantos cuerpos tiene usted? Uno. ¿Ha visto alguna vez a los siameses que andan pegados y no los pueden separar? Gracias a Dios que usted no tiene ese problema, ¿verdad? Imagínese a otra persona pegada a usted por alguna parte del cuerpo. Cierta vez vi en un reportaje de Televisión, que había dos hermanitos que estaban pegados por la cabeza. Eran un varón y una mujer. La niña andaba en una silla y hacía grandes esfuerzos por moverse, eso era tremendo. Gracias a Dios que tengo un solo cuerpo. ¿Está contento de ser usted en un sólo cuerpo? Ahora, la Palabra dice: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo” (1 Corintios 12:12). Cuando usted asiste a los servicios de su congregación, allí habrá muchos miembros, pero todos juntos conforman un sólo Cuerpo. El Cuerpo de Cristo, la Iglesia, es Él mismo manifestado. La Iglesia es el medio que le permite a Cristo darse a conocer físicamente en el mundo natural. Sigamos leyendo:

“Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (1 Corintios 12:13). El primer bautismo que usted experimentó fue el de ser sumergido en el Cuerpo de Cristo. Usted fue bautizado en el Espíritu y por eso puede ser parte del Cuerpo.

“Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? (1 Corintios 12:14-15). ¿Se imagina al pie hablando? Si una mañana se levanta y el pie le habla y le dice: “Eh, tú, ¿cuándo me vas a cortar las uñas?” ¿Qué pasaría?
“Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?” (1 Corintios 12:16). Este es un caso bien curioso. ¡La oreja es la que está hablando! En ese cuerpo imaginario que el Apóstol Pablo está presentando, ¡todos los miembros hablan! Está hablando de un Cuerpo o Iglesia hipotética en la cual todos anhelan hacer una obra que no están llamados a realizar. En un Cuerpo o Iglesia normal, algunos son pie, otros orejas, manos, boca, etc. No puede haber discusión, confusión o conflicto en ello.

continuará...
 


TEMA II
" A LO SUYO VINO..."


Juan 1:11

“A lo suyo vino y los suyos no le recibieron”


Cuando Jesús se presentó al Pueblo judío, estos no le recibieron porque Él vino “a lo suyo”. Él tenía un plan, un proyecto o una tarea para realizar que no fue del agrado de los suyos. Lo rechazaron por la misma razón por la que mucha gente hoy en día continúa sin recibirlo. Cuando Él irrumpe en su corazón, no lo hace para apoyar su negocio sino para destruirlo y edificar “lo suyo” en su vida. Muchos creen que Dios es como el arroz graneado: “el acompañamiento ideal para todas las comidas”. Eso no es así. Él no acompaña el pequeño plan que ha elaborado su pequeño cerebro. No quiero ofenderlo pero es imposible establecer una relación comparativa entre usted y Dios. Dice Isaías 55: 8-9: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. Por eso, cuando Él llega a su vida, es necesario que le revele Su perfecto plan.
Juan 1: 12-13 dice así: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”. Quiero hablarle a su espíritu para poder explicarle esto. Como profeta de Dios quiero sembrar esta Palabra en su espíritu. Su mente resulta demasiado lenta como para comprender el lenguaje de Dios. No es vital que su mente entienda esto mientras usted lo lee. Su mente debe ser traída de regreso a la obediencia a Cristo a través de un largo proceso de conversión. Tiene que determinarse a traer cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Este es el problema de mucha gente que viene a los servicios en nuestras congregaciones. Escuchan los sermones y después de 20 años siguen siendo los mismos testarudos de siempre porque todo el tiempo están bregando con la Palabra de Dios. Esta siempre llegará a su espíritu y le dará un conocimiento profundo del corazón de Dios. Su mente sólo será capaz de comprender lo que le sea revelado por medio de su espíritu.

“El espíritu conoce, la mente sólo puede ser capaz de comprender”

Usted no puede conocer lo profundo de Dios con su mente sino con su espíritu. Una vez que su espíritu lo conoce, tarde o temprano, su mente lo comprenderá. Esto es muy importante porque tiene relación con todo lo que va a suceder en su vida. En nuestra congregación, hemos hecho un pacto para caminar detrás de la nube de Dios. Ya no nos interesan los programas humanos. Queremos ir detrás de los propósitos de Dios y dejar de caminar detrás de los propósitos de los hombres. Muchas personas tuvieron la posibilidad de asistir a nuestros servicios durante esos días, pero mucho otros no lo hicieron. Dios en esa semana nos ha reciclado, nos ha depurado y nos ha preparado para enfrentar un año glorioso, fantástico y multiplicador. Un año de victoria, donde todos los sueños que han estado retenidos se soltarán sobre las vidas de todos aquellos que han pactado con Él. Nos hemos preparado para enfrentar un año en el que veremos la Gloria de Dios y en el que sucederán cosas extraordinarias.


La voluntad de Dios es formar una familia...:

A todos los que le recibieron les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios. En el original griego, la palabra potestad es exousia; (NT: 1849). Esto implica “habilidad, privilegio, fuerza, capacidad, competencia, libertad. Ser dueño de sí mismo, que domina toda situación, que decide su propio destino. Sobrehumano, potentado, que mantiene el control, autoridad delegada” (Tomado de la Concordancia exhaustiva de Strong). Todas estas cualidades vienen sobre nosotros desde el día en que ingresamos a la familia de Dios. Esa es la razón por la cual todos estamos llamados a formar una familia. Fuimos hechos a imagen de Dios, lo que usted siente es porque ya se ha gestado en Su corazón. El deseo de Dios es formar una familia que esté formada por hijos. Por eso el propósito de Dios es tener una familia de hijos engendrados por Él. Usted puede llamarse hijo de alguien cuando ese alguien lo engendró. Dios les dio a Sus hijos una potestad legal por un lado y por el otro, una nueva naturaleza, por causa de la cual han sido engendrados. Engendrar significa procrear. Cuando un hombre y una mujer se juntan para engendrar un nuevo ser, la mujer aporta una célula y el hombre otra. Esa unión se denomina concepción y tiene por resultado un nuevo ser. Hay una parte de usted que fue engendrada por su papá y su mamá, su cuerpo. Por eso se parece a ellos. Si usted conociera a mi papá, vería que somos muy parecidos físicamente y hasta en algunas mañas. Eso es así porque yo he sido engendrado por ellos. Pero, ¿qué parte de mi persona engendraron mis padres? Sólo mi cuerpo, no mi espíritu. Usted tiene un cuerpo y un espíritu. Debe prestarle mucha atención a esto. Dice la Escritura que Dios lo engendró por la Palabra, en espíritu. Es decir que la doctrina más importante de la Biblia es el nuevo nacimiento. ¿Por qué? Por un motivo bien importante. Por un lado usted ha sido engendrado por sus padres, pero por el otro, ha sido engendrado por Dios.

Su verdadera identidad está en su espíritu...:

Puede ser que usted llegue a vivir alrededor de 80 años dentro de ese estuche de barro llamado cuerpo físico. Ese cuerpo fue engendrado por el señor Manrique, Pérez, González o quien sea. Pero llegará el día en que ese cuerpo descenderá al polvo y se lo comerán los gusanos, haciendo una fiesta con él. ¡Terminará siendo el plato principal de semejante banquete! Así que no sea tan vanidoso con usted mismo. Durante 60-70 años Dios le presta un cuerpo y ese estuche, como salió de otro, se parece a los que lo engendraron. Pero su verdadero ser es espíritu, porque cuando el cuerpo descienda al polvo, ese espíritu vivirá eternamente en algún lugar. La Palabra es el esperma de Dios o el vehículo por medio del cual se transmiten Sus genes. Dios engendra por medio de la Palabra. El Apóstol Pedro, en su primera carta, dice que somos renacidos. En Chile y Argentina es muy común utilizar el prefijo “re” para enfatizar exageradamente alguna cualidad, sea buena o mala de manera indeterminada. Así han surgido términos como “re-malo”, “re-aburrido”, “re-bueno”, etc. Cuando dice que somos renacidos significa que hemos nacido dos veces. La primera, vez hemos nacido físicamente de nuestros padres. Esa es una simiente corruptible, porque se deteriora con el paso del tiempo. Pero la segunda, hemos renacido de simiente incorruptible. El origen de esta nueva criatura es espiritual, así que se irá desarrollando eternamente. Deje de mirarse como un ser acomplejado porque no le gusta su cuerpo físico, Dios ha hecho de usted una mujer biónica o un hombre nuclear. Usted no ha sido engendrado de una simiente corruptible, como el esperma y el óvulo. ¿Por qué corruptible? Mire como está. Cuando llegue a su casa, busque el álbum de fotos y repáselo una vez más. Lo único que vendrá a su mente es la triste nostalgia de lo que su cuerpo físico fue algún día. Por más que usted se estire la piel y haga gimnasia, el almanaque no perdona a nadie. Esto es así porque hay una sentencia Divina que dice que todos fuimos formados de una simiente corruptible.

Por eso somos renacidos de una simiente incorruptible. Hay un gen, un esperma, unas células incorruptibles, por medio de las cuales Dios crea y engendra. Esa simiente es la Palabra de Dios. Cuando entra a su espíritu y usted la cree, viene a ser una nueva criatura. Pablo dice que aunque el hombre exterior, su cuerpo, se va envejeciendo, el interior se renueva de día en día. Es una cosa rara. Envejece por fuera y rejuvenece por dentro. Así que usted tiene dos edades, la de afuera y la de adentro. Por fuera puede tener 50, 60, 70 años, pero por dentro es un joven de 20, lleno de energía, de proyectos y de sueños. Hay una parte de usted en la que Dios uso a sus padres para hacerlo nacer en este mundo. Ese es el nacimiento biológico. Ese lo califica para nacer en el espíritu. La razón por la cual usted está aquí es porque ha nacido de sus padres y por eso puede nacer en el espíritu.

A lo suyo vino...:

“Lo suyo” que Cristo vino a realizar es formar una familia. Si usted tiene un loro en su casa, él vivirá con usted, pero nunca será de la familia. Será una mascota a lo largo de toda su existencia. En cambio sus tres hijos siempre serán su familia. Veamos el pasaje de Hebreos 2:10-11: “Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos. Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos”(énfasis añadido). Este es el deseo de Dios. En Juan 3:16 dice que Dios envió a Su Hijo unigénito. ¿Sabe por qué era unigénito? Porque hasta ese momento Dios tenía un solo Hijo. Antes que Jesús viniera a la tierra, no había otro Hijo. Por eso envió a Su Hijo unigénito. Cuando nació mi hijo mayor, fue el único que tuve durante dos años. En todo ese tiempo fue mi hijo “unigénito”. Pero cuando nació mi hija, mi hijo mayor pasó a ser mi “primogénito”. Luego de la muerte y resurrección de Jesús, nunca más se le llamó unigénito. ¿Por qué? Se le llama primogénito, porque Él llegó a ser el primero de muchos. ¿Lo comprende? El hijo primogénito es engendrado pero el unigénito es eterno. No tiene principio ni fin. Tienes que entender estas realidades espirituales. El Salmo 2: 7-8 dice: “Yo te engendré hoy, pídeme y te daré por herencia las naciones”.

Un “súper hombre”...:

Ahora, ¿por qué Jesús, siendo el unigénito, asumió nuestra naturaleza humana para llegar a ser el primogénito? Lo hizo para que nosotros pudiéramos llegar a ser hijos de Dios igual que Él. Dios no está formando una familia en la cual un hijo sea superior a los demás. La Carta a los Hebreos dice: “Porque el que santifica (Cristo, el primogénito) y los que son santificados (nosotros), de uno son todos” (Hebreos 2: 11. Aclaración añadida por el autor). El original dice que todos salen del mismo Padre, por lo cual no se avergüenza de llamarnos hermanos. Si usted ha nacido de nuevo, es parte de una raza superior. “Es hombre por fuera, pero tiene a Dios por dentro”. En su vida coexisten una realidad humana y una realidad Divina. El Apóstol Pedro dice: “...para que llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 Pedro 1: 4). Esto sucedió cuando usted fue engendrado por Dios. Hay tres características de Dios que hacen posible Su existencia como tal:

1) Vida Eterna.
2) Naturaleza Divina.
3) Divinidad.

CONTINUARÁ...
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